A veces en la vida conocemos
seres que por una u otra razón
dejan huellas en nuestro
corazón, en nuestra mente o en nuestro
camino ya recorrido.
Y las huellas son muy diversas:
las hay de crianza, de cariño,
de comprensión, de
calor humano, de solidez, de profundidad,
de sinceridad, de hermanos,
de compañeros, de amigos,
de maestros, de admiración,
de colores hermosos, así como también de envidia, de dolor,
de frío, de burla, de malestar, de odio, de vanidad, de irrespeto,
de caos, de ...etc.
En fin, muchas huellas pierden
importancia con el tiempo y sólo,
a veces,cuando revisamos
nuestro " cuarto de los recuerdos ",
encontramos allí entre
períodicos viejos, telarañas y polvillo, varios "recortes"
de nuestro pasado y revivimos experiencias del ayer ya sea con añoranzas,
suspiros, tristezas y dolores que el tiempo a adornado o matizado con flores
o rencores, con sépalos o pétalos, con n-mil factores que
dan carácter de valor a todo aquello por lo que en un antaño
luchamos y logramos o faltamos y fallamos.
Sí, pudieron ser alegrías
o tristezas de un segundo o de varios años...
pero son experiencias que
cargamos o guardamos ... y a veces hasta olvidamos.
Cerramos nuestro baúl, nuestra puerta del "cuarto de los recuerdos" y ¿con qué quedamos?.Con este presente que vivimos y con el amplio futuro que enfrentamos.
De nosotros dependen muchas
cosas, del pasado ya nada podemos
cambiar, pero en este momento,
en este YA! ... tenemos la llave para salir de la casa a enfrentar nuestra
vida, nuestra lucha, nuestro mundo o quedarnos tan sólo sentados
en la sala a esperar que la vida transcurra sin nosotros.
No sabes cuantas veces he querido llamar tu atención, no sabes cuanto he deseado tu amistad; somos compañeros de lucha en este sistema, en este mundo y todos deseamos estar y ser mejores, así que ... cuenta conmigo, cuenta con esta mano amiga que te extiendo y con mi corazón en ella te digo: